Soundtrack rockero al paso para festejar / lamentar a Quito en sus fiestas

 

foto Fernando por DAVID KATTÁNVladiec
Por: Fernando Escobar Páez y Vladi Albornoz

(Este es un servicio a la comunidad de parte de PlayGuitarStudioMagazine)

Para que en estas Fiestas de Quito no hagan el ridículo como shunshos al repetir: “la Guaragua, la Guaragua y la Guaragua” estilo locos enchivatados-, nuestro equipo editorial les comparte una recopilación de canciones altamente inspiradas –de forma directa o indirecta- por Quito.

Algunas de estas canciones han alcanzado el status de himnos no oficiales de la juventud quiteña y lejos de ofrecernos una imagen idílica de nuestra ciudad, están cargadas de ácida crítica social hacia la miseria urbana y conductas mojigatas tan arraigadas en nuestra ciudad. Otras canciones son quiteñísimas por su argot o por remitirnos a personajes arquetípicos de nuestra ciudad. También están las que son pura gozadera y que celebran comidas, farras y trapacerías; y no podían faltar canciones que exalten la resistencia quiteña hacia los chapas, alcaldes, presidentes y demás invertebrados que nos han arruinado la existencia año tras año.

Como toda lista, ésta que les compartimos es súper arbitraria –notarán que la mayoría de estas canciones son de los 90’s o principios de los dos miles, lo cual es lógico porque con esa música empezamos a amar al rock ecuatoriano- y seguro nos falta cualquier cantidad de canciones y artistas, pero nosotros también queremos ir a chupar y raspar suela, así que la hicimos al paso y medio en plan de huevear un toque a nuestros apreciados lectores.

*Más que un artículo, este es un playlist con texto, esperamos que no se resientan como guambras carcosos millenials si nuestra selección les parece insuficiente o si de plano creen que no les calza la tusa.

Saludos cordiales cargados de serranísimo formalismo y cítrica sal quiteña a todos ustedes.

Himnos urbanitas quitenses

Muchos de nuestros queridos chagras cachan Quito mucho mejor que los nacidos acá, y que mejor prueba que el furioso himno no oficial de Quito: Kito con K de los Sal y Mileto, latacungueños que cargados de poesía nos ofrecen su voladera de las 11 AM para esta ciudad donde los pobres se fuman su pena / sentados en un Kamal con K.

 Tzantza Matanza canta a la violencia urbana de la Ciudad de Quito, a la que perciben como un territorio donde drogas putas armas ratas mierda ejercen su venganza.

Una visión más intimista es la de Can Can en UIO, donde el paisaje urbano solo es un marco para la soledad y la derrota, porque en UIO, aquí no existe nadie.

Aunque no está en Youtube, no nos podemos saltar a La Mariscal conflictiva y bohemia de los Mamá Vudú, otra banda de “chagras” bien aquiteñados, quienes conocen mejor que nadie esas esquinas calientes cargadas de sudor que ayudan a escapar / buscando otra botella, otra pista, otro lugar, porque la noche empieza en La Mariscal.

(Acá el link, más que sea en Spotify)

Personajes e instituciones quiteñasas

En Quito al Principito (todos sabemos que es un guambra de la calle) le obligaron que venda flores y se llene el alma de chicles, pues para los “bienpensantes” ciudadanos ese gamincito con su funda de cemento de contacto es invisible.

Los Cacería de Lagartos en su primer disco narraron dos tucas viñetas de la vida quiteña: la pesadilla del transporte urbano, con sus conductores alcoholizados hasta la criminalidad; y las desventuras de una querendona caserita de mercado, de esas ñoras del putas que si te ven buen mozo te dan gratis la yapa… y alguito de carne más (si le creemos al Hugo Ferro):

Como buena capital, Quito es la sede de una odiosa y gris burocracia que disfruta de verle las huevas a los ciudadanos. En el Registro Civil de El Retorno de Exxon Valdez, la atención sigue siendo una huevada y pierdes todo el día en papeleos, pero si eres alguien tienes un tramitador / y dejarás tus huellas en las paredes.

El mestizaje, la riqueza de la pícara habla popular picante como el ají bodegueño son muy bien representadas en Guajira Mora de Los Perros Callejeros, otra de esas canciones arquetípicas que tranquilamente podrían ser consideradas himnos no oficiales de Quito, pues unos cantan lo que saben man y otros saben lo que cantan

Comidas, ritos iniciáticos y farras

Están las típicas kermeses o mañanas deportivas –donde el estudiantado en vez de hacer deporte se agarraba a beber, al menos así era en el colegio de lacras quiteñas donde estuve toda la vida- con sus festejos de reinitas y la celebración de las erecciones juveniles, tiene un final políticamente incorrecto y criminal en El Amigo Vicente de El Retorno de Exxon Valdez (esta canción hoy no pasaría el filtro de censura millenial, pero que chucchas: a mí me encanta y la sigo bailando con gusto: pero lo único que puede pasar / es que nos expulsen y mañana vacación).

A punte argot, los Guardarraya nos invitan a tripear a los chullas quiteños de los dos miles, quienes cantan Lero Lero en la jeta de sus enemigos, que en la balurda nadie se ahueva:

Quito no es posible sin canelazo, banda de pueblo y una buena farra con muchitas incluídas. Todo eso tiene Zapatea de Papaya Dada, las explicaciones están demás, mejor remítase a la letra y ya siéntese señora!

Sobre todo no olvidemos la consabida frase “Un día te arrepentirás de todos los sanjuanitos que no bailaste por andar de rockerillo”.

Costumbres mojigatas y depravadas

La alta sociedad quiteña es retratada en su pacatería y doble discurso en La ciudad del chisme de Tanque, quienes se acercan a la vida de la chica quiteña educada para tener miedo al sexo –aunque cuando lo prueba le encante- y se ve obligada a realizarse abortos clandestinos o a casarse con cualquier carcamal con tal de no avergonzar a su pendeja y arribista familia.

El típico batracio que se las tira a aniñado bacán con las chicas recibe su merecido en el Cowboy de los Rocola Bacalao; mientras que el nerd del curso se emputa y alcanza la redención en Dale José de Tanque:

Historia y resistencia quiteña narrada en clave de rock

Mamá Vudú se adentra en la historia negra con el mayor crimen político cometido en Quito:  de “La Hoguera Bárbara” que condujo al linchamiento del general Eloy Alfaro. La letra Espuma Negra busca reproducir las sensaciones de Alfaro en el cadalso, cuando sabía que iba a ser arrastrado hacia la muerte por el populacho quiteño, el cual -indiferente al dolor de quien poco tiempo atrás fuera su héroe- exigen su tributo de sangre.

Alcaldes ineptos y corruptos –de esos abundan en la historia quiteña- reciben su homenaje irónico a cargo de los Mortal Decision:

A los quiteños antes se nos daba muy bien eso de tumbar presidentes y los Hijos de Quien se pararon tiesos puteando al neoliberalismo y a los políticos culpables de la crisis bancaria del 99. Esta misma banda también le da su estate quieto al abuso policial, pues los chapas siguen persiguiendo y clausurándonos conciertos de rock: ¿porqué sigues jodiendo cerdo?

No puede faltar la vaina romántica

No es posible pensar a un Quito que no tenga importantes dosis de ‘encamotamiento’, y esta es una linda forma de plantear con términos castizos como un man se enamora de una man en una calle donde los manes se van a tripear, en un barrio llamado Guápulo. En esta obra Alex Alvear deja ver una faceta que lo acerca desde siempre a los tiempos más prehistóricos del rock ecuatoriano, pues es uno de los probos compositores de Promesas Temporales.

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s