Epitafio para un chamán “Country ’ N ’ Northern”: Trance y obra de Mark E. Smith

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Publicado originalmente en CartóNpiedra, y MissO’ginia

foto Fernando por DAVID KATTÁN
Por: Fernando Escobar Páez

Quizás un día emerja un sonido que sea propio del norte pero que no esté atado a la maldita actitud de este circuito de muerte, o que tampoco sea una mera repetición de movimientos con base en la capital. – MARK E. SMITH

portadas discos the fall

Tras la partida física de Mark E. Smith (5 de marzo, 1957 – 24 de enero, 2018), los pubs mancunianos pierden a uno de sus comensales asiduos, los hooligans del Manchester City al autor de su himno de pelea, y el post punk a quien -a su pesar- se convirtió en uno de sus próceres.

Pero donde más se sentirá la ausencia de Smith será dentro de la literatura. Su trayectoria artística es la de un intelectual marginal que montó una banda de “rock” –The Fall- sólo para narrar la secreta y grotesca vida alucinógena del proletariado del norte de Inglaterra en un estilo que Simon Reynolds definió como “surrealismo social” e infiltrar en formato disco conjuros literarios en los que nombraba a los dioses del panteón de Lovecraft.

Más cercano a William S. Burroughs y a Aleister Crowley que a Ian Curtis o Iggy Pop, Smith consideraba que “los músicos son la forma de vida más vil que existe sobre la superficie de la tierra” y –en un ejercicio extremo de coherencia- no dudaba en golpear a sus compañeros de banda en medio de los conciertos.

Que Smith se presentara ebrio y violento durante la mayor parte de su vida pública es lo de menos: su ferocidad no era producto de su relación complicada con el alcohol, sino más bien la encarnación de un programa artístico que solo podría calificarse como dionisiaco.

Cast the runes against your own soul.

Iceland

Smith no cantaba: narraba; pero a diferencia de la spoken word poetry donde el bardo pone énfasis en determinados segmentos y trata de vocalizar claramente, Smith optó por la reiteración deliberadamente ininteligible, verdaderos aullidos, pero siempre monocordes. Tampoco bailaba sobre el escenario: convulsionaba y caía en trance mientras escupía sus malévolas palabras, cual sibila de oráculo griego.

Cerca de setenta músicos padecieron el peculiar humor de Smith, para quien estos eran meros empleado. Su banda, The Fall, en realidad fue un proyecto solista con acompañantes descartables y compañeras sexuales ocasionales. La historia de The Fall contiene a varias guitarristas y tecladistas atractivas, por lo cual no es extraño que Smith contrajera nupcias con dos de ellas. “Si soy yo y tu abuela con unos bongos, entonces es The Fall”, afirmó en lo que probablemente sea su frase más célebre, pero no la más desagradable.

Entre sus tantas perlas constan declarar que si fuera elegido Primer Ministro inglés declararía la guerra a Francia, reduciría el impuesto al cigarrillo y compensaría subiéndolo a la comida vegetariana; su petición de bombardear la Unión Soviética –desvirtuando con ello la errónea etiqueta que le endilgaron a The Fall como banda “comunista new wave”, apelativo ganado por las frecuentes críticas de Smith al carácter burgués del arte británico-; y la más polémica de todas:

Existen dos clases de fábricas en Manchester: aquellas que producen hombres muertos y aquellas que viven de un hombre muerto.

MARK E. SMITH, citado por SIMON REYNOLDS.

Esta declaración funciona como un ataque tanto a la sociedad post industrial que convierte a los obreros en esclavos, como al celebérrimo sello discográfico The Factory, con quienes The Fall firmó varios discos. Esta relación laboral no evitó que Smith los acuse de lucrar descaradamente con el suicidio de Ian Curtis, cantante de Joy Division. Esta descarga no obedece a algún sentimiento noble por proteger el legado de Curtis –a quien fingía ignorar, pese a compartir escenario en decenas de ocasiones- sino a la tradición inglesa de polemistas, dentro de la cual se puede situar a Smith.

Abarcar los más de 60 discos -34 de ellos de estudio- producidos por Smith y sus empleados en 40 años de carrera es imposible. Producir tan prolíficamente conlleva desniveles de calidad, aleja a los fans menos comprometidos y plantea la disyuntiva entre la perpetua repetición de una fórmula exitosa o el reinventarse constantemente, siendo esta la vía escogida por Smith. Esto también le funcionó en otro nivel: evitar ser consumido –en sus dos acepciones- por la industria musical anglosajona.

Lo suyo era acceder al éxtasis dionisiaco mediante una relectura en clave de un rock pop lisérgico anti comercial a la que denominó primero como head music y luego country ’ n ’ northen. Mark E. Smith fue punk por su actitud gamberra y no necesitaba de peinados extravagantes o chaquetas de cuero para decirlo. Posteriormente fue el artista que mejor entendió el proyecto de de-reconstrucción perpetua del post punk, con sus ambigüedades, militancias y rechazo al glamour punk -Reynolds dixit.

Hubiera sido fácil para Smith quedarse como el patrón del género emergente que había ayudado a crear con discos fundacionales como Live at the Witch TrialsGrotesque y Slates, pero apenas el post punk empezó a ser comercialmente viable decidió despreciarlo y rechazar toda asociación con las bandas hegemónicas de la movida. Desertar y autosabotear cualquier posibilidad de éxito es la fórmula que Smith eligió para que su creatividad fluya en libertad.

Our decadent sins / Will reap discipline.

New Puritans

Entonces surge la parte más densa, ritual y psicodélica de su obra, aquella cuando se consagra como escritor y chamán con el disco de terror fantástico Hex Enduction Hour. Grabado en Islandia, retoma leyendas nórdicas y las retuerce para hacer que fuerzas primigenias de la naturaleza y espíritus malignos se filtren en sus letras. La pluma fantasiosa de Smith sigue latente hasta el disco Perverted by Language, obra cuya premisa es el viaje psíquico a través del tiempo a la usanza de ciertos textos herméticos de Philip K. Dick.  

En 1983 inicia una relación romántica con la guitarrista norteamericana Brix Smith, a quien incorpora a la banda. Brix influye en el nuevo giro de The Fall y lleva el sonido hacia un sarcástico pop melódico. El pop es usado por la pareja Smith como antídoto a la oscuridad impostada de los grupos ingleses de moda.

Tras la primera expulsión de Brix de la vida –y banda- de Smith, este se orienta hacia ritmos bailables, prefigurando la eclosión del sonido Madchester. En esta etapa Smith lanza sus dardos envenenados a la nueva estrella del pop británico, Morrissey, vocalista de The Smiths, a quienes el Smith chamánico dedica la canción C.R.E.E.P, cuya letra reza: He is a scum-egg, a horrid trendy wretch. Lo electrónico cobra cada vez más importancia en la trayectoria de The Fall y por sus discos de finales de los 80’s desfilan arriesgadas fusiones con kraut alemán, tecno, house, dub jamaiquino y rave.

Pese a los nueve discos de estudio que The Fall publicó a lo largo de los  90’s, parecía que entonces su estrella se había ahogado creativamente. Pero, paradójicamente, una nueva corriente musical y estética, el britpop, lo adopta como ícono: Jarvis Cocker de Pulp plagia su vestuario de nerd pobre y lo pone a la moda; Damon Albarn de Blur / Gorilaz y Elastica le piden que cante en sus discos. Smith acepta colaborar, pero no por ello deja de agredir a la nueva camada de músicos ingleses, a los califica de poco originales y entregados al sistema corporativo.

Durante el presente milenio abandona la electrónica y gira hacia una suerte de rockabilly stoner de guitarras ásperas y sintetizadores enloquecidos. Sorprendentemente deja de despedir músicos y desde el 2007 mantiene como fijos en The Fall a Tim Presley, Elena Poulou, Dave Spurr y Keiron Melling, encargados de guitarra, teclados, bajo y batería, respectivamente. El año pasado Smith acelera su deterioro físico, producto de una enfermedad respiratoria, y es obligado a cancelar giras y cantar desde una silla de ruedas.

And he’s gonna make an appearance

He’s gonna make an appearance

Was shown in a freakshow early on

And drunk from small brown bottles since I was so long

Cause I’m a Hip Priest

Cause I’m a Hip Priest

People only need me when they’re down and gone to seed

Cause I’m a Hip Priest

Cause I’m a Hip Priest

It’s appreciation half won

And they hate their allegiance to hip preacher one

Hip Priest

– Hip Priest

Pese a su díscolo carácter, declaraciones grotescas, y megalomanía desaforada, Smith se ganó el respeto de generaciones enteras de músicos, respeto que ha sido expresado de forma efusiva a raíz de su reciente muerte, acaecida el pasado 24 de enero.

Más allá de ser considerado la piedra angular del post punk, Mark E. Smith es un género musical propio por sí mismo y toda etiqueta empequeñece ante ese hombrecillo menudo que se regodeaba con cada escándalo que provocaba.

Si Ian Curtis se ha convertido en una fábrica de camisetas, el destino de Smith será más silencioso y sobrio: ser el “sacerdote” más coolThe Hip Priest, aquel que tiró runas contra su propia alma.

mark e smith 2

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